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¿Tienes un plan?

Cuando sabes el itinerario exacto por donde ir, no hay peligro de perderte.

Muchas veces nos lanzamos a un nuevo proyecto con prisas, sin haber meditado todos los pros y los contras, sin tener claro por donde vamos a llevar nuestros pasos, y muchas veces lo que nos falta es visión de conjunto, no podemos ver la totalidad de los elementos que vamos a necesitar incorporar en nuestro proyecto para que éste avance; y muchas veces creemos que no necesitamos un plan porque llevamos mucho tiempo caminando solos.

Ultimamente he leído a muchas personas que se presentan como expertas en temas de proyectos, formación, marketing, emprendedurismo, etc, decir a los cuatro vientos que los planes no sirven para nada, que son una perdida de tiempo, que te hacen pensar en cosas que no vas a necesitar para nada, y que es mucho mejor dedicarse a desear aquello que queremos, que vendrá sólo a nuestra puerta.

Yo no puedo estar más en desacuerdo, ya que tanto si aún no has comenzado, llevas un tiempo o lo que estas planteando es un nuevo enfoque de tu proyecto tener un plan es fundamental. También es cierto que no sirve cualquier plan, sino que debe tener los puntos clave sin los cuales no podemos avanzar, y debe servir como una guía del resto de trabajo, y para eso no necesitamos mas que una simple hoja de papel, tiempo y reflexión. Siempre que lo he necesitado mi plan ha venido en mi ayuda, he podido concretar todo lo que en mi cabeza gira y gira y me ha hecho poner los pies en el suelo, no siempre me ha gustado, todo hay que decirlo, muchas veces te obliga a ser realista contigo mismo, a llamar las cosas por su nombre, y no siempre todos los planes son acertados, pero precisamente por eso, hay que seguir utilizándolos.

El poder decidir que no vas por un camino determinado por que no lo ves claro, o porque no tienes todos los elementos necesarios para ello es una gran ventaja, imagina cómo es el darte cuenta de eso cuando es demasiado tarde. Tampoco pienses que el tener un plan es sinónimo de éxito inmediato, hacen falta muchos otros ingredientes, pero sin duda hay que comenzar por algún punto, así que vamos a trabajar. Hoy te presento la herramienta que yo utilizo, la forma que me sirve para sintetizar de manera fácil y sencilla cualquier proyecto que comienzo, sea nuevo o simplemente una adaptación de otro. Estos son  los puntos sobre los que comienzo a pensar y sobre los que voy a desarrollar la totalidad del proyecto.

Muchas veces los planes hay que adaptarlos, ya que los proyectos están vivos, nos acompañan en nuestras vidas, nos implicamos tanto en ellos, que los adaptamos a nuestra forma de vida, así que no te preocupe ir adaptándolos a tu momento actual. Recuerda que es fundamental tener proyectos que conjuguen perfectamente con nuestra vida, que se adapten a nuestra forma de ser, de pensar y de hacer las cosas, de lo contrario será muy difícil llevarlos a la práctica y se convertirá en un suplicio.

Mi plan de empresas se llama mi mapa de carreteras, lo utilizo para llegar donde he decidido antes que quiero llegar y para no perderme, te invito a utilizarlo cada vez que lo necesites y a que nos cuentes en los comentarios cómo te organizas, y si lo utilizas. A mi me ayuda mucho comenzar buscando un nombre para mi proyecto, me hace centrarlo y darle una consistencia más real, parece que si tengo un nombre tengo ya medio camino recorrido, así que comienzo por ahí. ¿Qué nombre tiene tú proyecto?

Ahora ya me es mucho más fácil explicar en que consiste mi idea o proyecto, no debes preocuparte si en un principio quieres explicar demasiadas cosas, a veces hay que practicar, ir directo al grano y dejar el resto para otros momentos. Y la práctica hace al maestro, así que comienza con lo que para ti es tu proyecto, y luego debes ir resumiendo cada vez más, así llegaras a la esencia del mismo, y ya puedes pasarlo al papel. El proyecto va avanzando.

Poco a poco vamos a ir desgranando el proyecto para tener claro todas las partes del programa necesarias, ya sabemos el qué, ahora vamos a descubrir el cómo. Deberas preguntarte que necesidad va a cubrir tu proyecto, y esa necesidad deberá ser lo más concreta posible, no sirve decir generalidades, estrújate el cerebro para sacar buenas conclusiones, sé muy específico, si hace falta utiliza el famoso sistema de listas y verás como avanzas poco  a poco. Una vez tengamos claro que necesidad vamos a cubrir tendremos que plasmar la solución, ¿cómo lo vamos a hacer?

Y va tocándole la hora al producto o el servicioel rey de nuestro proyecto. ¿Has pensado para quien va destinado?, ¿quién es tu cliente?, ¿puedes dibujar un retrato robot de él? Tómate tu tiempo, ya que esta es una de las partes más delicadas del mismo, no hay proyecto que vaya adelante sin tener en cuenta a quien va dirigido. Olvídate de querer vender a todo el mundo, véndele a una persona en concreto (esto te ayudara mucho cuando hablemos del proceso de producción, o de venta).

Responde a la pregunta de ¿porque yo? Hay que determinar que te hace distinto a los demás, que es lo que tú ofreces distinto, porque yo te voy a comprar a ti y no a cualquier otro, y por favor no utilices la premisa del precio, jamás podrás ser el más barato, así que no pierdas el tiempo en ese punto. El precio ajustado al tipo de servicio o producto  se presupone de entrada, así que no hay que distinguirse por eso, distinguete del resto por algo que valga mucho más que el precio y sorprende a tu púbico.

Y finalmente hay que fijarse en los demás, si, si, en tu competencia. Piensa en todo lo que puedes aprender de ellos, fíjate en que cosas hacen bien y en que cosas hacen mal, te servirá para encontrar tu hueco. Se honrado contigo mismo y muy, muy objetivo, y prepara tu lista, ponle nombre y apellidos, y que esta reflexión te haga trazar un plan de ataque.

¿Ya sabes que coste va a tener tu proyecto? Este apartado lo completarás cuando hayas hecho la lista de todas las cosas que necesitas para llevar a cabo el proyecto, así que mucho cuidado, intenta que no se pierda ningún gasto. Ya sabes que los gastos si los dejas solos tienden a multiplicarse.

¿Y que precio le pongo a mi producto o servicio? Si vendes productos fabricados por otros, este apartado te resultara fácil, ya que los mismos fabricantes o distribuidores, te facilitaran el precio recomendado, pero sino, ¿qué hacemos?, calcula el porcentaje que debes añadir para no perder dinero, calcula los costes de producción, determina el precio exacto de todos los productos o servicios y anótalo.

¿Donde vas a vender? ¿cuales van a ser tus canales de venta?, hoy en día hay muchas plataformas de venta, pero necesitas determinarlas de antemano, ya que cada uno de los canales elegidos tendrá su propio tratamiento. Por último, no olvides pensar en las formas de pago que vas a admitir, el cobrar es una parte importante de tu proyecto, así que no descuides esa decisión.

Cómo verás hay un montón de cosas en las que pensar, tenemos trabajo de sobra, hemos delimitado todo el producto, lo hemos desgranado y no ha ocupado más que un folio de papel, pero ningún plan sería efectivo si no contemplara un apartado que englobe el cómo lo cuento al mundo, tu plan de marketing, aunque esto lo dejaremos para otro día.

Utiliza nuestra plantilla todas las veces que necesites, te servirá a lo largo de mucho tiempo y cuéntanos cómo te planificas, que modelo te ayuda mejor, tus trucos infalibles.

Pasa una feliz semana,

Raquel