Mi trabajo de todos los días. ¿Placer u horror?

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La importancia de acertar.

Cuando era pequeña me gustaba imaginar cómo sería mi vida cuando creciera, me pasaba horas soñando despierta sobre los viajes que haría, la casa de mis sueños, los libros que habría leído y, cómo no, el trabajo mega fantástico.
Hoy ya no soy pequeña, han pasado muchos días desde aquéllos sueños, el camino ha sido largo y hace mucho que descubrí que la vida casi nunca es cómo soñamos, que muchas veces olvidamos esos sueños que nos acompañaron en la infancia, y que el paso del tiempo, aunque no seamos conscientes, queda grabado a fuego en nuestra memoria.
Muchas veces, mientras eres joven, no valoras ese fuego ni lo que significará dentro de veinte años y sin embargo nos fijamos en otras cosas que en ese momento nos parecen importantes. Sentimos la urgencia de lanzarnos al mundo de  los mayores, creemos que el tiempo es eterno, tomamos decisiones arriesgadas y nos equivocamos muchas veces.
Tal vez hace diez años tuviéramos una percepción distinta de la realidad, muchas cosas han ocurrido en este tiempo, casi todo el mundo al que conozco fue alcanzado por la situación, tuvimos que parar y replantearnos que hacer, cómo seguir avanzando y, por eso tal vez,  viéramos las cosas de forma distinta.
Sólo soy capaz de ver la vida con mis ojos porque sólo conozco aquello que he vivido o imaginado, y si no he logrado imaginarlo y no lo he leído o no me lo han contado soy incapaz de entenderlo. Ya sabes que siempre he vivido la turbulenta vida del autónomo, jamás trabajé para nadie que no fuera yo. aunque si he estado rodeada de personas que apostaron por un trabajo fijo, un sueldo estable todos los meses, o simplemente tranquilidad de espíritu.
Sé que hay personas que lo necesitan para vivir, que pueden trabajar de cualquier cosa, incluso sin que les guste, y no pasa nada, porque para ellos es mas importante esa tranquilidad. Sin embargo, yo no soy de esas.
¿Te imaginas lo que puede ser trabajar en algo que no te guste?
Jamás fui capaz de regodearme en ese tipo de sacrificio, aunque reconozco que puedo ser muy sacrificada si hace falta. No sé cuantas horas trabajas tú, pero sé las que trabajo yo, y me resulta imposible imaginar pasar todo ese rato en algo que no sienta muy mío, que no lo viva con pasión, con alegría e incluso con desespero, que hay momentos para todo.
Y si miro hacia atrás veo que los últimos 25 años he trabajado en lo mismo, día tras día, me he dedicado a lo mismo. Han habido épocas para todos los gustos y colores, incluso perdí el amor por mi profesión en el camino y tuve que salir a reencontrarlo fuera de mi, pero no soy capaz de imaginar ni un día sin que me dedique a lo que hago hoy, a ayudar a las personas a organizar sus negocios, a ayudarles con sus problemas legales, a acompañarles en el camino administrativo.
Ese saber qué quieres hacer, cómo lo quieres hacer, con quién lo quieres hacer, nutre mi alma de libertad, de alegría y de seguridad. Aunque no todo es tan bonito cómo parece, ya sabes que hay momentos variados, momentos detestados, incluso finales de mes “odiados”, con los problemas, con las cuentas que no salen, con los compromisos y la soledad empresarial, incluso con la parte más fea, me quedo aquí.
Si gran parte de nuestra vida la pasamos trabajando, ¿no es más lógico amar aquello que hacemos?
Por eso es tan importante acertar con la elección de tu profesión, adecuarla a tu momento vital, a la situación del ahora y poder disfrutar con ella. Importa cómo te sienta, cómo la vives, cómo evoluciona junto a ti y cómo logras transformarla en algo verdaderamente tuyo, totalmente identificable contigo.
Las personas felices tienen empresas más sanas, más prósperas y empresas felices también. No se si hay estadísticas que midan la felicidad de una empresa, pero para mí está claro, lo veo todos los días, las personas felices trabajan mejor, se organizan más y consiguen mayores resultados.
Y tú, ¿ quieres ser una empresa feliz?

Mi decálogo para tener una empresa feliz

1.- Cree firmemente en tu proyecto, en ti y en tu equipo.
2.- No olvides la finalidad de tu proyecto, y ten el foco a la vista para no despistarte.
3.-Siéntete orgullos de lo conseguido hasta ahora.
4.- Siempre actúa conforme a tus valores.
5.- Haz de tu compromiso contigo, con tu equipo y con tus clientes tu bandera.
6.- Sé exigente hasta la extenuación.
7.- Intenta ser honrado contigo mismo, llama a las cosas por su nombre, incluso cuando no te gustan.
8.- No huyas de tu responsabilidad.
9.- Disfruta del camino, incluso en los momentos de miedo o parálisis.
10.- Viaja acompañada, rodéate de gente bonita.
Puede que pienses que son cosas nimias, sin importancia, sin embargo no las desprecies. Está muy bien atolondrarte con el marketing, el copy y el seo, pero una empresa es mucho más que todo eso. Tu empresa debería ser un fiel reflejo de quién eres tú, busca aquellos elementos que refuercen esa imagen y que te ayuden a sentirte bien.
Los balances y los informes de fin de mes, aunque son necesarios, no nos ayudan a dotar de alma a nuestras creaciones, eso sólo podemos hacerlo desde nuestro centro, nuestra esencia, y hay que atesorar esas pequeñas cosas que nos hacen grandes cómo el tesoro qué son.
El compromiso con mis clientes logra dotarme de energía más allá de lo que lo hace cualquier otra cosa, la sonrisa por el trabajo bien hecho, poder ayudar a resolver los problemas, explicar lo inentendible, eso ya es otra cosa.
Pero ojo, jamás doy la espalda a los elementos empresariales, también forman parte de mi bagaje. Ahí están los presupuestos, la planificación, los objetivos, la organización y demás, pero de eso ya hablamos muchas veces.
Ayer, mientras pensaba en lo que te quería contar hoy, me encontré con un artículo que hablaba de la fuente de energía positiva, de aquellos pensamientos y actitudes que nos hacen sentir bien, y hablaba de esas cosas que parecen tonterías y sin embargo son tan elementales en nuestra vida, y lo encontré totalmente compatible con mi visión de la empresa feliz. Te invito a leerlo.
La conclusión es clara, siendo mejores personas, también somos mejores empresas. Lo ideal es intentar acertar en nuestro selección, y si no acertamos a la primera, seguir intentándolo.