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La llave maestra

llego donde quiero

La llave maestra es aquella que abre todas las puertas, da igual el tipo de cerradura que se trate, pues en los negocios pasa lo mismo, siempre existe una llave maestra que no depende de nadie más, no se trata del proyecto, o del mercado, es mucho más fácil. Se trata de nosotros mismos.

Desde hace veinticinco años, día a día, veo a muchas personas que llevan adelante un proyecto, autónomos, pequeños empresarios, incluso grandes empresarios, da igual su tamaño; durante estos años he trabajado con muchos, cada uno de su padre y de su madre, pero al final todos muy parecidos. Siempre he podido distinguir  dos grupos, y la diferencia siempre ha estado en la actitud.

No hay nada más poderoso en el mundo que la actitud con la que te enfrentas a él, no importa de que ámbito estemos hablando, es aplicable a cualquier esfera de nuestra vida, dependiendo de esa pequeño motor, habrá una diferencia cualitativa en la forma el forma y el modo en que llagaremos a nuestro destino. Si tienes la “actitud” estarás, sin duda, en el lado de los ganadores, pero si te falta, pocas cosas podremos hacer al respecto.

Para mí estar en el lado ganador es fundamental. Llegar donde quiero llegar, no por que me lo haya planteado, sino porque se donde está mi meta y he planificado el viaje, ser capaz de superar la dificultades, saber adaptarme a las nuevas situaciones que se van planteando, ser capaz de asumir los nuevos retos, es algo fundamental, mucho más importante que cumplir los objetivos económicos del año, que también es importante, no lo vamos a negar. Esa actitud la tengo no solo para mi empresa, sino también para mi casa, mi familia, mis amigos, para cualquier esfera de mi vida. Es lo que hace que siga avanzando, que siga definiendo mi empresa, y que me encuentre justo donde quiero estar.

Durante todo este tiempo, siempre he visto dos tipos de personas, los que tienen la actitud y los que no la tienen. Los que no importa cual sea su situación no se rinden, son capaces de encontrar nuevos caminos, aquellas personas que logran seguir aprendiendo de la vida y son capaces de ver las cosas desde otro punto de vista,  y el resto, aquellos que todo lo ven negro, que no hacen nada por cambiar las cosas, que solo protestan y piden que los demás hagamos algo, pero no quieren aprender cosas nuevas o no están dispuestos a ir por nuevos caminos.

¿Te suena la frase “yo ya no puedo aprender”, o “yo no se escribir”, o “no se hacer fotos” o un simplemente “es que yo no sé inglés”?, seguro que todos conocemos personas que hablan ese de esa forma.

No importa si tu proyecto es empresarial o si simplemente es un proyecto más personal, sin carga económica, en cualquier caso, seguimos hablando de proyectos, y la diferencia entre el éxito y el fracaso de un proyecto fundamentalmente se basa en la actitud que tenemos para enfrentarnos a la situación, para saber crecer con el tiempo, para saber adaptarnos al momento y saber prever el futuro y nuestra forma de hacer funcionar las empresas; sin olvidar la importancia de seguir aprendiendo y no dejar nunca de sonreír. Por eso, creo que, antes de seguir avanzando, reflexiones sobre otras cosas importantes, que hacen que un negocio o proyecto sea fuerte y poderoso. Hoy quiero que te mires a ti mismo y averigües si tienes esa “actitud”.

Es la llave que todo lo cambia, la que te hace llegar y conectar a los demás, la que hace que crezcas en una espiral ascendente, sin vuelta atrás y que tu proyecto crezca contigo. Tú eres capaz de poner tu propio limite, porque no te sirven los límites de los demás, porque no sigues las modas, porque has trazado un camino y lo recorres con valentía, con la cabeza alta, con la mente despierta, y un lápiz y una libreta a tu lado para apuntar y que nada se te escape. Si tienes la “actitud”, te aseguro que tienes en gran trecho recorrido del camino, no es el único ingrediente, pero sí el primero.

Hemos estado viendo cosas muy importantes estas semanas, pero nada de todo ello funcionará si no trabajamos nuestra actitud, si no nos cuidamos por dentro y por fuera para recorrer este camino. No te olvides que no es una carrera de velocidad, sino más bien, una carrera de fondo, no es tan  importante llegar muy rápido, como llegar seguro.

Pero es que además esa actitud es muy contagiosa, por eso todo lo mejora, por eso es poderosa, porque es capaz de atravesar océanos, vientos, galaxias y llegar al otro lado de nuestras pantallas, toca el corazón de nuestros compañeros y germina rápido.

¿Imaginas como es avanzar sin miedo por el camino que te has planteado?, a veces es un camino tortuoso, es verdad, o más largo de lo planeado, pero eso no debe preocuparte. Si he aprendido algo durante este tiempo, sobre todo ha sido saber enfrentarme a los problemas, ser capaz de tomar decisiones difíciles y lo fundamental, ser fiel a mí misma. Eso ha sido lo básico para llegar hasta aquí. El camino no ha sido fácil, nunca lo es, pero aquí estoy, y si echo la vista atrás veo que han sido muchas veces esas situaciones incómodas las que me ha hecho avanzar, no lo momentos en los que me encontraba cómoda, en los que todo marchaba como tocaba, sino cuando se torcieron las cosas, cuando tuve que tomar otras decisiones, o buscar nuevos caminos, y todas esas situaciones son las que me han traído aquí.

Por eso es tan importante cuidar y trabajar esa llave maestra que hará que venzamos las dificultades, la que nos hará vencer al desaliento y nos hará buscar otras personas con esa misma llave. Debes ser capaz de reconocer qué es lo que alimenta tu energía interior, qué es lo que necesitas para tener la actitud precisa y no perderla por el camino.

El éxito de cualquier proyecto es casi, casi, al 90% responsabilidad nuestra, y para mí, ese éxito radica en hacer lo que me gusta hacer, seguir mi propio criterio, escuchar mi vocecita interior, y estar rodeada de las personas que hacen que saque lo mejor de mi misma, que hacen que brille y que , pese a cualquier cosa, siga sonriendo.

Hoy quiero que nos cuentes que es lo que te hace volar, qué cosas te alegran los días, qué hace que te levantes una y otra vez, y qué hace que veas el futuro cómo un lugar prometedor, un lugar donde pueden ocurrir cosas asombrosas.

Disfruta de un nueva semana.

Raquel