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¿Trabajas en casa?

Muchos profesionales trabajan en casa, comparten el espacio con la familia o los amigos, al no necesitar un local específicamente para trabajar, optan por desarrollar su trabajo desde su casa, aquí es donde se da uno cuenta de cómo hemos evolucionado o por lo menos cambiado en nuestra forma de trabajar y conectar.

Yo lo veo día a día en el despacho, que cada vez tenemos menos visitas presenciales, que nuestra comunicación con los clientes ha cambiado sustancialmente, incluso el teléfono descansa un poco, no suena incesantemente como antes, sin embargo el correo electrónico se ha trasformado en nuestra herramienta más poderosa, nos comunicamos sin interrumpirnos, no necesitamos pedir cita para que nos atiendan, nuestras cosas quedan guardadas a buen recaudo y siempre puedes saber si has contestado, cuando, el qué, en fin es una herramienta súper poderosa, por eso muchos de nuestros proveedores de servicios también trabajan desde casa.

Pero cuidado, porque si no te pones normas desde el principio te puede ocurrir que se te vaya de las manos y no llegues a hacer nada de lo que tenias que hacer, así que te recomiendo varias cosas que van a hacer que sea un éxito trabajar desde casa.

 

Trabajo desde casa 1_mini

1.- No olvides que aunque lo hagas en casa, estas trabajando. Hay un rumor urbano que hace que mucha gente piense que como estás en casa, tienes todo el tiempo del mundo para dedicarte a los recados de los demás, pero estás haciendo un trabajo, así que no puedes salir corriendo cada vez que alguien te llama para tomar un café o para que vayas a comprar azúcar, tanto da. Eres tú el primero que ha de respetar tu tiempo, si tú no lo haces no esperes que los demás lo hagan.

Si necesitas ayuda externa, utilízala. Nosotros durante un montón de tiempo en el despacho utilizábamos unos carteles que poníamos encima de la mesa con la leyenda “Estoy en burbuja, la respuesta es no”, lo que significaba que la persona que tenía el cartel sobre su mesa no contestaría las llamadas de teléfono, ni a los compañeros que le pedían ayuda, ni te harían un favor, el tiempo de “burbuja” era para él sólo y para nadie más. Nosotros lo utilizábamos para proteger el tiempo de trabajo, por ejemplo, si tienes que contestar a una demanda judicial, cuantas menos interrupciones tengas, mejor, ¿no?, utiliza los recursos que tengas al alcance, ya ves que son fáciles de establecer, solo requiere que los hagas cumplir.

2.- Establece un horario de trabajo. Aquí deberás reflexionar sobre el tiempo que necesitas para realizar tu trabajo, si te cuesta mucho madrugar o si tienes que contactar con otra gente.

Tú eres tu propio jefe, pero eso es una de las mayores responsabilidades que vamos tener en toda nuestra vida, hay que saber tomar decisiones y hay que plantarse muchas veces, hay un montón de cosas que se aprenden en el camino, con la práctica, pero una de tus primeras decisiones será en que horarios.

Si necesitas ayuda para mantenerte firme en el horario, te recomiendo que lo publiques en tu web, en tus correos, allá donde los clientes sepan cuando pueden contactar contigo, también evitarás los mensajes a toda hora en el móvil (y evitarás las famosas “distracciones”, aunque eso ya lo veremos en otro momento).

Así que programa el despertador, intenta ser disciplinado, y cumple tu horario, eso siempre va a ser bueno para todos, para tí porque te hará más productivo, para tus clientes, porque tendrán claro cuando pueden localizarte, y para tus proveedores-compañeros de profesión y demás, porque sabrán cuando pueden contactar contigo. Imagina que un cliente tiene un súper proyecto que te quiere proponer, y lleva tres días intentando localizarte y no logra encontrarte a ninguna hora, pues te aseguro que le llevará su proyecto a otro que sea fácil de encontrar.

Recuerda que el orden beneficia a todos, pero sobre todo, a ti.

3.- Quítate el pijama y vístete de persona, eso hará que desprendas la pereza de tus hombros y que no pases vergüenza cuando te llamen por videoconferencia, pero sobe todo, que tengas tu rutina de comenzar a trabajar. Igual también es interesante que tomes el café fuera de casa (así, seguro que te vistes) y una vez hayas dado la vuelta a la manzana regreses a casa para comenzar a trabajar.

4.- Fija una hora para dejar de trabajar. Tú sigues siendo tu propio jefe, así que determina tu jornada laboral de antemano, la que tú quieras, la que se adapte bien a ti y a tus clientes, la que saque lo mejor de ti, pero fija los limites e intenta no pasarlos.

Muchas veces tendrás que trabajar mucho más de lo que te hayas establecido, ya sabes que los plazos son sagrados, pero intenta que eso sea las menos veces posibles. Aunque ya te darás cuenta que si trabajas para ti no existen los blancos o negros, sino un gran mundo de grises, por lo que tu vida profesional y laboral estará entrelazada de una manera casi indisoluble, dedicaras mucho tiempo a otras cosas que no son trabajo efectivo pero que son igual de importantes, así que incluso cuando hayas dejado de trabajar, seguirás trabajando (y esto te pasará aunque no trabajes en casa y salgas todos los días a trabajar).

5.- Y si no has salido a tomar café fuera de casa, oblígate a salir todos los días, pasea, visita a algún amigo o llama a un cliente para ver si lo visitas, eso hará que tu actitud no decaiga, que sigas activo y en contacto con el mundo exterior. Esto es mucho más importante cuando trabajas on line, ya que parece que todo se desvirtúa un poco. Pero recuerda, es importante la actitud y el tono no solo de tu cerebro sino también de tus músculos, si hace falta, baja las escaleras andando.

6.- Planifica el trabajo y se fiel al plan, te ayudara a vencer la tentación de dejar tus cosas para hacer cualquier otra, incluso pasar el aspirador.

Lo más importante al final es ser ordenado, no dejar las cosas al azar y tener un plan, normalmente los proyectos requieren no solo toneladas de entusiasmo, sino también toneladas de trabajo y de orden, si tienes claro que es lo que tienes que hacer, seguro que lo consigues.

Ahora ya estás preparado para trabajar desde casa, ¿nos cuentas cómo lo haces?

Un abrazo,

Raquel